10 claves para crear un buen logo

10 claves para crear un buen logo. Imagen destacada blog universo meraki

¿Qué te vas a encontrar aquí?

Con los trabajos de branding realizados en el estudio, me he dado cuenta de que muchos de que una gran parte de mi clientela viene con la idea de que el logo debe contarlo tooooodo sobre la marca.

¿Te imaginas ser logo y tener esa misión? ¡Que presión!

Yo siempre contesto lo mismo: “El logo es una pieza más de comunicación dentro de una marca”.
Debería ir siempre rodeado de una estrategia y un universo visual coherente con la historia y diferenciación de un negocio. Es decir, es una pieza importante, pero sin todo lo que lo rodea, estaría perdido.

Una vez quitada esta presión sobre una única pieza gráfica, me gustaría hablarte de los tipos de logos, de los estilos y de lo que, al menos para mi, son las claves de una buena logomarca.

¿Qué me dices, te quedas? Vamos allá.

Tipos de logo o partes del mismo.

Logotipo

Se llama así a la parte tipográfica de un logo o a los logos que están formados sólo por tipografía.

Esto no significa que escojas una letra que te ayude a transmitir aquello que estás buscando* y ya.
*De hecho, si te interesa el tema de la personalidad de la tipografía, aquí tienes un artículo que habla de 5 errores tipográficos a evitar en tus diseños.

Los logotipos pueden estar hechos 100% a medida, como en el caso del lettering; o pueden partir de una tipografía existente a la que se le han hecho ajustes para hacerla más armónica (ajustando espacios entre letras o modificando algunas para ayudarnos a mostrar un concepto que queremos) o incluso adecuarlo a un estilo concreto.

¿Ejemplos? Seguro que te suenan Cocacola, Google, Zara o Vogue.

Si quieres ver un logotipo salido del estudio te dejo en caso de Amodiño. La marca de cosmética natural, sólida y gallega que dirige Chus.

Imagotipo:

Se refiere a la combinación de símbolo (o imagen) y tipografía.

Quizá sea la fórmula más habitual, un ejemplo presente en el imaginario colectivo es el caso de spotify.

Si quieres ver ejemplos salidos del estudio te dejo 3 de mis favorios:

Isotipo o símbolo:

Es la parte simbólica de la marca.
Personalmente, sólo recomiendo usarlo fuera de contexto cuando una marca es muy reconocida, y así lo reflejo en los manuales de marca que salen del estudio.

¿La razón? Sencilla: corres en riesgo de que no pueden identificarte.

Ojo que eso no significa que no puedas tener un isotipo si tu marca no es tan reconocible, de hecho, muchas de las marcas que han salido del estudio lo tienen. Pero se usan siempre acompañadas del logotipo o en contexto.

Por ejemplo, como de favicón en su propia web o como detalle en una tarjeta de visita.

¿Ejemplos de isotipo que funcionan por si mismos?
Apuesto a que si piensas en una manzana, lo asocias automáticamente a Apple.

Nike o Twitter (que aunque ahora se llame X, el pajarito quedará siempre en nuestros corazones) también pueden permitirse el lujo de usar el isotipo sin necesidad de acomparlo de ningún distintivo más.

Isologo:

En este caso el símbolo y la tipografía forman un todo y no se pueden desagrupar o usar por separado, ya que no se entenderían.

Es algo bastante habitual en el sector de la alimentación y en el de bebidas alcohólicas, supongo que por tradición.

Starbucks, Lay’s o Danone, son ejemplos de ello.

Personalmente, en el estudio no suelo trabajar isologos, salvo que sea un requisito en el briefing o para la propuesta del cliente. Ya que no tienen flexibilidad a la hora de adaptarse diferentes proporciones y suelen dar problemas de legibilidad a tamaños reducidos.

Te dejo un gráfico con las diferentes clasificaciones a golpe de vista.

Estilos de logo

En cuanto al estilo, hay tantos como te puedas imaginar, lo importe es escogerlo en base a lo que queremos contar y no a los gustos personales. Te dejo algunos ejemplos:

  • Vectores simples. Ya sean lineales o con relleno. Suelen tener un tono minimalista y atemporal. Muchas veces asociamos lo simple a lo poco trabajado, pero en el caso de los logos, suele ser al revés. Ya que hay un proceso de síntesis previo potente, hasta quedarnos con los esencial
  • Ilustración compleja. Tienen más detalle y suelen ser pregnantes pero según el tipo de formato pueden ser difíciles de reproducir.
  • En negativo. Une dos conceptos o ideas en una única forma. ¿Te suena Fedex? ¿Habías visto el espacio en forma de flecha que queda entre la E y la X final? ¡Pues ahora estoy segura que no podrás dejar de verlo!
  • Naif. Estilo ilustración manual, puede tener sentido en marcas personales o cuando queramos dar un toque extra de cercanía.
  • Vintage. Logos que funcionan como sellos. Suelen ser simétricos y cuidan mucho la proporción y el espaciado.
  • Escudos o sellos heráldicos. Suelen tener mucho detalle e historia impregnada. Se utilizan habitualmente en escudos universitarios, ayuntamientos o clubs de futbol.
  • Caligráficos. Juegan con la composición tipográfica. Tienen un aire vintage, ya que el lettering era algo habitual en los rótulos de los negocios antes de la llegada de la tecnología.
  • Juegos en 3D. Buscan dar sensación de volumen. A veces (mis favoritos) lo consiguen jugando solo con una tinta.
  • Degradados. Suelen tener un aire divertido y dar un punto más orgánico. son muy agradecidos en pantalla pero su reproducción se complica al pasar al mundo físico.
  • Transparencias y superposiciones. Otro recurso habitual y agradecido a nivel visual es jugar con las superposiciones o las “transparencias”. Si no sabes de lo qué te hablo, échale un ojo al logo de Paypal.

Tras esta introducción vamos con las claves para crear un buen logo

  1. Tener un concepto o idea detrás. Sí, cada uno puede interpretar lo que quiera, pero una vez conoces el concepto va a hacer que la marca se recuerde mucho mejor.
  2. Que sea coherente con la marca. Como te decía al principio, el logo es una pieza de comunicación dentro de tu universo de marca y es importante que todas guarden una coherencia en estilo, pero también en estrategia.
    Y no, no me refiero sólo al universo visual; el nombre, el tono de comunicación o incluso cómo respondes a las reseñas negativas, forman parte de tu marca.
  3. No sacrifiques la legibilidad. Buscamos transmitir, un estilo o un concepto, ok. Pero ¿Qué pasa si me encanta el concepto y conecto con lo que vendes pero no puedo leer el nombre de tu negocio? ¿Cómo te llamo cuando quiera compartirlo con mi entorno? ¿Cómo te busco?
  4. Haz que sea legible también a tamaños pequeños. Esto va de la mano con el punto anterior. Muchas veces necesitamos que toda la información esté en ese logo. Pero no podemos reducirlo sin perder legibilidad. En este caso, te recomiendo hacer una segunda versión para tamaños reducidos.
  5. Debe ser atemporal. No te dejes llevar por las modas, si no por la estrategia. OJO, quizá a veces coincidan. Si te cuesta resistirte, piensa en todos los logos estilo acuarela que siguen rulando por ahí sin tener nada que ver con lo artístico.
  6. Agradable a nivel compositivo. Salvo que por alguna razón quieras transmitir incomodidad (y aun así me lo pensaría).
  7. Que sea apropiado. Muchas veces estamos tan metidas en un proyecto que somos incapaces de verle el lado negativo y pasan cosas como la imagen que te dejo debajo. Consejo no solicitado: pide siempre una opinión externa.
  8. Fácil de reproducir. En diferentes tamaños y con diferentes técnicas. No te olvides de la versión positiva y negativa (una tinta). Así te asegurarás de que podrá verse maravillosamente bien en pantalla, en una valla publicitaria o incluso en un bordado mini de tu uniforme corporativo.
  9. Adaptable a diferentes formatos. Porque no es lo mismo utilizarlo en tu perfil de redes sociales (espacio cuadrado) que en tu portada de linkedin (rectangular).
  10. Utiliza una rejilla. Esto más que una clave es un truco, para asegurarnos de que los elementos que conforman el logo guardan una proporción agradable a la vista, pero también lógica en su estructura.

Ahora que conoces estas claves. ¿Crees que tu logomarca pasa el examen?

Si la respuesta es sí, enhorabuena. Siempre hay cosas que mejorar en un negocio, pero en tu caso esta no es una de ellas.

Si vas con una nota baja y quieres que te eche un cable, cuéntamelo por aquí.

Y recuerda que aunque este artículo se centra sólo en el logo, no deja de ser una parte de tu universo visual.

Una pieza importante, sí, pero una pieza. Sin una paleta de color, unas tipografías corporativas y un estilo compositivo que respondan a una estrategia, no vale de nada.

Ey! ¿Te vas?

Descárgate mi guía para marcas conscientes que quieren una identidad coherente que comunique desde una perspectiva ética.

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